Tener que pensar cada día que podemos preparar para desayunar, comer, merendar y cenar es como ser un ratón y meterte en una rueda. Aquí estoy yo, siendo dietista y confesando que a veces soy ese ratón que no para de dar vueltas en la rueda.
Normalmente, son los viernes por la tarde cuando decido ser ese ratón porque aprovecho para pensar en las comidas de la siguiente semana, pero a veces siento que ya no tengo nuevas ideas o simplemente que no estoy inspirada para pensar sobre lo que comeré yo y mi familia el martes.
A continuación, te detallo unos consejos que personalmente me funcionan y quiero que te los tomes como una herramienta flexible que tienes a tu disposición que te permitirá ahorrar tiempo entre semana, evitaras el desperdicio alimentario porque es una manera de ser conscientes de los alimentos que tenemos a nuestra disposición en la despensa, en la nevera y/o en el congelador y también es una apuesta segura por la comida saludable.
1. Crea un recetario con recetas sencillas y rápidas.
Apúntate en un documento todas aquellas recetas que te hayan gustado. Por ejemplo, en redes sociales se encuentran multitud de recetas sencillas y saludables, también en libros de cocina, programas de televisión, revistas o recetas que hayas probado en algún restaurante.
En mi caso, tengo un documento de Google Docs en el que guardo enlaces de recetas que he visto por internet, también me apunto los enlaces de recetas que haya visto a través de Instagram. De esta manera siempre tendrás una base de datos a la que acudir cuando te falten ideas.
2. Piensa en comida temática para las cenas.
Con frecuencia mis pacientes me suelen transmitir que planificar las cenas es lo que más les cuesta porque generalmente por las noches suelen estar todos los miembros de la familia para cenar y por otro lado se sienten más cansados para tener que pasar tiempo en la cocina. Les suelo aconsejar que planifiquen las cenas en base a comidas temática que sean simplonas en su elaboración, por ejemplo:
Lunes de salteados (verduras congeladas y tiras de pollo con soja).
Martes de revueltos (huevos revueltos con champiñones).
Miércoles de comida mexicana (fajitas rellenas de aguacate, cebolla y pimientos).
Jueves de sopa en invierno o de gazpacho en verano (sopita minestrone).
Viernes de pizza.
Sábado de cena hindú (daditos de tofu al curry con verduritas salteadas)
Domingo de tortilla de patata (un clásico para evitar la tristeza nocturna de los domingos)
Son ideas totalmente opcionales, pero si tienes una base de comidas temáticas que te gusten, las cenas te resultarán más fáciles de organizar.
3. Prepara más cantidad de recetas básicas y que puedas congelar.
No hay mayor satisfacción que cocinar una receta y aprovechar esa cantidad que has hecho de más para hacer raciones y meterlas al congelador, de esta manera te aseguras comidas y cenas durante la semana sin tener que cocinar el resto de los días, eso sí, no te olvides de sacar el tupper y descongelarlo en la nevera.
Caldos, purés, cremas, guisos de carne con verduras, albóndigas de merluza, ragú de ternera, lentejas estofadas, alubias, garbanzos, lasaña, etc…
4. Planifica de manera semanal durante 1 mes y después de manera mensual.
Imagina que solo tienes que planificar una vez al mes en vez de hacerlo cada semana.
Guarda todos los menús semanales que hayas realizado durante un mes porque te van a servir de guía para completar las comidas y cenas de cada día durante el mes. No tiene que ser una copia idéntica porque la idea es que puedas variar días y recetas.
5. Ser flexible.
Planificar los menús es una simple herramienta que te facilitará la organización de las comidas, fomenta la elaboración de comidas saludables y te ahorra tiempo, pero no debes tomarlo como algo estricto.
Tiene que haber cabida para la alimentación intuitiva. Si un día tienes que cambiar la comida que estaba planificada por otra que te apetece más, ¡adelante!, esto trata de sentirse bien con la alimentación diaria.
¿Qué te han parecido mis consejos?, ¿lo ves realista o no realista?
Espero haberte ayudado, si tienes alguna duda o sugerencia, aquí estoy para escucharte.